Empecé a operar en el sector inmobiliario hace más de una década, primero como inversor a título personal y luego acompañando a otros en operaciones cada vez más complejas: pisos para alquiler, segundas residencias, flipping, naves industriales, subastas, nuda propiedad, operaciones con avalistas, hipotecas para no residentes, fiscalidad patrimonial. Solo en 2025 cerramos con éxito más de 100 operaciones hipotecarias.
Cuando la cantidad de gente que me pedía asesoramiento dejó de caber en favores de café, decidí profesionalizar la actividad. Me formé específicamente para el rol regulado, presenté mi alta como intermediario de crédito inmobiliario al Banco de España y recibí el número E242. Es el momento en el que dejé de ser "el amigo que sabe de hipotecas" y pasé a ser broker hipotecario por escrito.
Poco después, junto a otros profesionales del sector con las mismas inquietudes, fundamos ANICI: la primera asociación nacional de intermediarios de crédito inmobiliario, con código deontológico propio, exigencias formativas internas más estrictas que las legales y representación frente al Banco de España y otros reguladores. Hoy presido la asociación.
En paralelo creé INARPA, el instituto de arquitectura patrimonial, para formar a otros profesionales en lo que yo aprendí operando. Y empezamos el podcast Hipobrokers en YouTube para dar voz pública al sector — porque hasta entonces la conversación sobre hipotecas la marcaban los bancos.